Hoy es el último día y me tengo que marchar… ¡Hasta siempre guardería!

¡¡Cucuuu!!

¿Qué tal amiguitos?

Hoy nos hemos dormido, siii, ha sido la única vez en tres años de guardería y justo tenemos que hacerlo el último día.

Ufff, lo confieso, creo que es el post que más me ha costado escribir en los últimos tres años., tengo una sensación muy extraña en el estómago, no lo puedo evitar.

Siempre tuvimos claro que queríamos que Carlotta y Julietta fuesen a la guarde, podíamos haber recurrido a que estuvieran con Guille y los días de guardia de él, pasasen un rato con mi madre hasta que yo llegase de la oficina, pero esta opción se planteaba únicamente si no hubiésemos conseguido plaza.

Recuerdo nuestra primera visita a su escuela infantil, era todo positivo porque estarían dentro de la Base con él, o sea que conseguirla era como que nos tocase la lotería.

¡¡Nos tocó la lotería!!

Ya lo creo que nos tocó. La emoción inmensa que sentí cuando Guille me entregó el listado de admitidos , puedo revivirla con tan sólo cerrar los ojos, pero eso si, la ansiedad que me entró en los días previos al ver que se acercaba el momento de separarme de ellas me pone nostálgica.

Si, tenía ansiedad, pena, agobio, no quería separarme de ellas y debo de reconocer que mi madre me tranqulizaba diciéndome que en tres días estaría metida en rutina y me encontraría mejor.

¡¡Que sabias las madres!!

Mis hijas en la guarde felices y yo en la oficina sintiéndome otra mujer, otra súper mami. No olvidemos que durante la baja trabajé desde casa para no dejar colgada a la empresa y que a veces, llevarlo a cabo con dos bebés era un tanto complicado.

Recuerdo mi primera impresión con su profe Cris. Hubo conexión al momento y tal vez está feo que lo diga, pero confieso que mis hijas han sido súper queridas durante todo su paso por la escuela. Así lo han sentido ellas y así lo hemos percibido nosotros.

Cuando otros padres nos preguntan sobre si guardería si o no, pues evidentemente no os digo un si cuando son tan pequeñitos que sólo quieren el calor de mamá y papá, pero a partir de los siete u ocho meses, que es cuando comienzan a darse cuenta de muchas cosas, creo que es el momento ideal para que se adapten y cojan el ritmo sin problemas.

Personalmente opino que los niños que pasan mucho tiempo con sus abuelos, cosa maravillosa, cuando llegan a la guarde en el último año se enfrentan a un mundo nuevo, con iguales a ellos que son completamente desconocidos y por lo que me cuentan otras mamis, les cuesta mucho más adaptarse, relacionarse y suelen ser niños que van más a su bola, aunque estos pequeñajos son unos súper campeones que se adaptan con mayor facilidad que nosotros.

Para nosotros la experiencia ha sido súper positiva, hemos sido unos padres muy afortunados. Por eso desde aquí quiero dar las gracias una vez más a la Escuela Kidsco de la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, por enseñarlas tanto y tan bien a mis hijas, por quererlas como si uno de sus hijos se tratase.

En estos tres años he llorado cuando su profe se dio de baja por maternidad, lloré cuando su sustituya Joana tenía que marcharse. Os cuento esto porque cuando se llora, es para bien o para mal, pero en este caso era por la pena que me entraba al pensar que mis hijas no iban a estar con esas personas tan especiales.

Ahora comienza otra etapa en la que aunque el vértigo esté ahí, se que no será tan complicada su adaptación al seguir compartiendo aula con parte de sus amiguitos de la guarde. Creo que eso es un autentico privilegio y eso las hace estar súper motivadas, tanto que no hay día que no hablen de su colegio de mayores.

A ti Cris, que hemos compartido tanto, que eres una súper mujer, súper profe y súper madre, gracias de todo corazón por estos tres años tan mágicos de mis hijas. Gracias por hacer que Kidsco sea su segundo hogar y tú su segunda mamá. Gracias por enseñarlas contenido, formas y valores. Gracias por poner tanto entusiasmo en tu trabajo y por darnos esa tranquilidad que uno busca en esta etapa. Sabes que el contacto sigue, que hablaremos y que nos veremos, que nadie nos quitará nuestras visitas a la escuela, alguna tarde de parque y por supuesto nuestras tardes de pisci de las tres petus juntas.

No quiero llorar, pero lloro, lloro mientras lo escribo, lloro porque se acaba, lloro porque mis niñas dejan de ser pequeñitas, lloro porque el tiempo vuela y ahora soy consciente de que han pasado tres años, tres años de su vida, tres años en los que los cimientos se ponen en casa pero vosotras nos habéis ayudado mucho, tres años que han pasado de ser bebés a ser una niñas «indpendientes», tres maravillosos años.

Lloro al visualizar tantos momentos… sus primeros dientes, su primer gateo, aprender a sentarse, caminar, trepar, comenzar a comer sólido, aprender a hablar, decir adiós al pañal, asearnos solitas, comer solitas, aprender los números, infinidad de canciones, hablar su inglé smolón gracias a su súper profe Bea, respetar, jugar, reír, llorar, amar….

Nuria, gracias por quererlas tanto y por ponerlas siempre tan guapas, has dejado el listón muy alto.

A nuestra pandi de amigos que tanto queremos, gracias por tantos ratos de guarde, de parque, de cumples, de pisci.. ahora comenzamos juntos la ludoteca, después nos iremos de vacaciones y cargaremos las pilas para la nueva etapa que nos espera de la mano en el colegio de mayores.

Súper amiguitos y súper papis ¡¡Os queremos!!

Hoy es el último día,

ya me tengo que marchar,

soy más alto,

soy más grande,

y tengo que continuar.

Me voy pero llevo conmigo,

y se quedarán en mi,

mis maestras,

mis amigos,

y todo lo que viví.

Adiós,

señoritas adiós,

amiguitos llegó la hora de decir adiós.

Me voy,

jardincito me voy,

pero igual quedará en mi

todo lo que viví aquí.

Y con esta preciosa canción que nos cantaron el día de su graduación, me despido con un enorme ¡¡Hasta siempre familia!!

¡¡Feliz verano!!

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